La Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción es la piedra angular de los esfuerzos internacionales encaminados a poner fin al sufrimiento y las muertes causadas por las minas antipersonal. La Convención fue adoptada el 18 de septiembre de 1997 y entró en vigor el 1º de marzo de 1999. El 15 de enero de 2012, 159 Estados eran Partes en la Convención.
La Convención proporciona un marco para la acción contra las minas, con el propósito de poner fin al sufrimiento actual y de evitar el sufrimiento futuro. La Convención prohíbe el empleo, el almacenamiento, la producción y la transferencia de minas antipersonal. Asimismo, los Estados que suscriben la Convención se comprometen a destruir tanto sus existencias de minas antipersonal como las minas antipersonal que estén colocadas, y a prestar asistencia a las víctimas de las minas.

